Lo que pasó hoy, ayer o quién sabe

Ultimamente no dejo de asombrarme de la flacidez facial de la gente (me incluyo). Veo el documental de Mastroianni y lamento no haberle conocido. No es el asunto de la vejez, sino que la vejez no se ha hecho para todos. Un claro ejemplo es el de Sofía Loren, quien pilotea con elegancia la arruga, la postura y el gesto.
Mastroianni no pudo, pero a quién le importa? Sí conservó ese brillo en los modos de hablar, pausa ingenua y corazón de cachorro agitado antes de la siesta( “Yo siempre atento a la elocutio”, dijo mi tio Eliseo).
Clarín Digital en cambio, cambió el logo y el template.  Quedó peor que el de esta Plaza. Casi que se Chichegelblunizó. Y esto solo me sirve de espumita para mojar el dedo y pasar a contarles sobre la Jesica Parker que de tanto filmar en el arenero ya se aproxima a la momia bataclana, descartando el tupper de la treintañera despreocupada y capriciente.
Si pongo el mismo empeño en envejecer decentemente antes que  firewallear la fachada del ocaso biológico, seré de algún modo exitoso, que es a fin de cuentas lo que todos esperan de mí.
Colágeno. La puta que te parió.