Ultimamente no dejo de asombrarme de la flacidez facial de la gente (me incluyo). Veo el documental de Mastroianni y lamento no haberle conocido. No es el asunto de la vejez, sino que la vejez no se ha hecho para todos. Un claro ejemplo es el de Sofía Loren, quien pilotea con elegancia la arruga, la postura y el gesto.
Mastroianni no pudo, pero a quién le importa? Sí conservó ese brillo en los modos de hablar, pausa ingenua y corazón de cachorro agitado antes de la siesta( “Yo siempre atento a la elocutio”, dijo mi tio Eliseo).
Clarín Digital en cambio, cambió el logo y el template. Quedó peor que el de esta Plaza. Casi que se Chichegelblunizó. Y esto solo me sirve de espumita para mojar el dedo y pasar a contarles sobre la Jesica Parker que de tanto filmar en el arenero ya se aproxima a la momia bataclana, descartando el tupper de la treintañera despreocupada y capriciente.
Si pongo el mismo empeño en envejecer decentemente antes que firewallear la fachada del ocaso biológico, seré de algún modo exitoso, que es a fin de cuentas lo que todos esperan de mí.
Colágeno. La puta que te parió.
Lo que pasó hoy, ayer o quién sabe
– June 11, 2010Posted in: autoayjuna!
yo siempre creí que habia una edad en que todo pára: el tiempo, las arrugas, la flacidez. Cuando yo era más joven, creía que esa edad era cerca de los 60 años. Nunca fui capaz de datar con precision una mujer de 60 o 70. Daba todo en lo mismo.
Hoy tengo 60. Y cada vez más creo desesperadamente que despues desta edad todo quedará igual. Hasta los cien, mi límite. Y mi deseo.
Cada cosa rara que creemos nosotras, pa no ter que admitir estas arrugas…