Príncipe azul y blanca

Eso de “alentar a la selección” ya quedó como invento del marketing. No gasten sus chirolas en pantallas extralarge. Lo bueno es que si la deportiva prospera, me escapo al chopin y otras bananalidades que ayer parecían algo diabólico. Cuanto más pienso, más pienso en convertirme definitivamente en pelotuda. La salida elegante de cualquier muchacha, aunque uno, sea un caballero.