Tutiplenes untables

Demoré el asunto de las cobijas por saltear páginas del libro de Luc, con una pseudoculpa de lo que tenía por hacer y que finalmente se disipó entre carcajadas.
Sin tinta para fabulaciones literarias en mi haber, digo que el humor no es cosa simple y que pellizca más fuerte cuando es apartado del horizonte de las expectativas. Desconociendo los propósitos (si los hubiere) de la autora, su humor le apretuja a uno la garganta, justo por detrás, como en esas telenovelas donde una mujer exagerada intenta retener al amante entre forcejeos, amenazas y portazos mientras lo sorprendente no está allí, sino en los vapores de lo incidental, la cumbia de fondo, el timbre de los evangélicos y otros inoportunos.
Será por eso que los Tutiplenes acompañan, amenizan el drama, se dejan untar; con el picor de esas miradas que sólo las mujeres podemos arrojar sobre la vida, desarmando, remendando, es decir haciendo un método provechoso de aquello que los hombres nombraron biología, pero no se atreven a tocar.

[lo que dice la autora de su autoría aqui] [dónde comprar y la sarlanga aquí]