Espero no traer más muebles y visitar este lugar en Marzo, con mi nostalgia satisfecha por la billetera de alguno.
Inscripto en la vertiente arquitectónica del Modernismo, este edificio se había inaugurado en 1938 como “Normandie”, cuando aún estaba en pie la vieja Rambla de madera Bristol. En su esplendor albergó al restaurante homónimo y a la mítica Confitería París, lugares elegidos por la alta sociedad de la época para celebrar sus descomunales banquetes, con tangos y fox trot.
Años después, el edificio fue la sede del Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero y albergó al Instituto Oceanográfico, hasta que el INIDEP se mudó a la escollera Norte y el Normandie quedó abandonado. El predio, que conforma el extremo norte del conjunto urbanístico de Playa Grande y está incluido en el Patrimonio Arquitectónico de la municipalidad de General Pueyrredón, fue perdiendo su original esplendor para finalmente convertirse en un sitio carcomido por el agua y las sales marinas.
[via Clarinete.com]